Destacado Cultura

Zorionak, Arraun Lagunak: La Concha se rema a mano y se mide por satélite

Arraun Lagunak gana su quinta Bandera de La Concha, la cuarta seguida. Lo hemos vivido desde el GU y después en lo Viejo, y lo cuento junto a lo que no se ve: cómo se mide una regata sobre una bahía sin líneas pintadas, con cuatro botes, cuatro balizas, un semáforo y un lastre que iguala.

Ya está. Segundo domingo de septiembre, la bahía llena y la XIX Bandera de La Concha femenina decidida: Arraun Lagunak ha ganado. Hoy ha vuelto a ser la más rápida, con 10:31,32 y diez segundos y medio sobre San Juan, y entre los dos domingos suma 21:21,00, veintiún segundos por delante de la segunda.

Trainera 1.ª jornada 2.ª jornada Total Dif.
1 Arraun Lagunak 10:49,68 10:31,32 21:21,00
2 San Juan 11:00,22 10:41,82 21:42,04 +21,04
3 Tolosaldea 10:58,86 10:46,68 21:45,54 +24,54

La crónica completa de la regata —la clasificación de las ocho, los parciales de ida y vuelta, lo que dijeron las remeras y la tripulación que remó hoy— está en la noticia del propio club, con la galería de fotos de la jornada. Aquí no la voy a repetir: este post cuenta el día desde la orilla y lo que hay debajo de esos números.

Y no era una bandera cualquiera para el club. En el ranking histórico de la Concha femenina que publica Donostia Kultura, Arraun Lagunak llegaba a esta edición segundo, con cuatro banderas —2021, 2023, 2024 y 2025—, por detrás de Galicia y de Pasai Donibane Koxtape, que tienen cinco cada uno. Con la de hoy son cinco, la cuarta seguida, y el club sube a lo más alto de ese ranking, empatado con los dos.

Es además el cierre de una temporada sin una sola derrota: veintiuna regatas disputadas desde junio y veintiuna ganadas. Enhorabuena a las remeras, a Juan Mari Etxabe y a todo el club.

Hoy, desde el GU

Hoy lo hemos visto desde el GU, en el edificio del Club Náutico, invitados por Arraun Lagunak como colaboradores del club. Y con una gracia que no se me escapa escribiendo este artículo: allí también había pantalla. Dentro, la sala llena, con los pañuelos azules del club y aficionados de otros equipos siguiendo la retransmisión; fuera, al otro lado de los ventanales, la bahía de verdad. Un ambientazo: gente del remo de clubes distintos, cada uno con sus colores, compartiendo sitio y regata.

La bahía de la Concha vista desde lo alto del Club Náutico en un día soleado, con la playa en marea baja, la pasarela, decenas de barcos fondeados, el monte Igueldo al fondo y el paseo del puerto lleno de gente a la derecha

La bahía desde el GU, a la una de la tarde del 13 de septiembre de 2026, con Igueldo al fondo y el paseo del puerto lleno. Foto propia.

Primero, las tandas femeninas. En la primera remaban Hibaika, Donostiarra, Zarautz y Orio, las cuatro que el domingo pasado habían quedado de la quinta a la octava, peleando puestos de la general. En la segunda, las cuatro que se jugaban la bandera: Arraun Lagunak, San Juan, Tolosaldea y Astillero.

Y ahí ha llegado el momento. Con más de nueve segundos de renta del primer domingo, cinco sobre San Juan en la ciaboga y la trainera sin aflojar en la vuelta, la bandera se veía venir desde lejos. Pero verla venir no le quita nada al instante en que es de verdad. Ese momento, el de Arraun Lagunak ganando La Concha, lo hemos vivido allí.

Después, las tandas masculinas, que eran otra historia. Orio salía con solo tres segundos sobre Donostiarra, que el domingo pasado le había plantado cara en casa. Hoy no ha habido sorpresa: Orio ha salido de la ciaboga con cuatro segundos, ha ganado la jornada con trece sobre Donostiarra y se lleva su trigésima cuarta Bandera de La Concha. Desde el GU se veía el puerto teñido de amarillo.

El puerto de Donostia abarrotado de aficionados vestidos de amarillo junto al Aquarium, con el paseo de Urgull lleno de gente en lo alto, dos motoras azules en el agua y bañistas en la playa en primer plano

El puerto, pasada la una, con la marea amarilla de Orio junto al Aquarium y el paseo de Urgull abarrotado encima. Foto propia, desde el GU.

Dos regatas, dos banderas, y ninguna decidida por centésimas. Lo cual tiene gracia, porque de centésimas va el resto de este artículo.

Lo que llevaba una semana rondándome

Hace cuatro semanas escribí aquí sobre las catorce de catorce y conté la parte personal: el tío Luis, el caserío de Lugañene, la piragua del Decathlon y un donostiarra que llegó tarde al remo. Eso ya está contado y no lo voy a repetir.

Lo que quiero contar es otra cosa, y empieza en la pantalla por la que seguí la primera jornada, el domingo pasado. Iba diciendo, con las traineras todavía en marcha, qué distancia les quedaba, a qué velocidad iban y cuál era la clasificación provisional. Al acabar, el marcador decía esto:

Trainera Tiempo Dif.
1 Arraun Lagunak 10:49,68
2 Tolosaldea 10:58,86 +9,18
3 San Juan 11:00,22 +10,54
4 Astillero 11:00,42 +10,74
5 Hibaika 11:02,00 +12,32
6 Donostiarra 11:02,94 +13,26
7 Zarautz 11:07,76 +18,08
8 Orio 11:08,14 +18,46

Centésimas. Ocho traineras separadas por dieciocho segundos, medidas hasta la centésima, sobre agua.

Y eso, si te paras a pensarlo dos segundos, es raro de narices.

Un campo de fútbol tiene líneas pintadas. Un velódromo tiene paredes. La bahía de la Concha es agua. No hay nada. No hay una sola referencia fija sobre la que medir, y sin embargo el domingo pasado se separó a la tercera de la cuarta por veinte centésimas.

Así que este post va de eso: de todo lo que hay que montar encima de una lámina de agua para que un domingo por la mañana se pueda decir quién va ganando. Y va también, sin haberlo buscado, de cómo eso ha ido cambiando.

El campo de regatas no existe hasta que alguien lo monta

Lo primero que hay que aclarar es qué norma manda aquí, porque es fácil equivocarse: La Concha no se rige por el código de la liga. Sus bases oficiales establecen que se aplican, por este orden, las propias bases y las decisiones de la organización; y el Código de Regatas de la Federación Vasca de Remo «en las cuestiones que no estén recogidas expresamente en estas Bases». La prueba tiene reglamento propio, y encima manda sobre el federativo. Guarda esa frase, porque dentro de dos apartados se pone interesante.

Y lo segundo que sorprende es que el campo de regatas es un objeto temporal. Se monta, se usa y se recoge.

Las bases de este año lo describen con una sequedad estupenda. Cada jornada son 1,5 millas náuticas, ida y vuelta, «divididas en dos largos de idéntico recorrido», con una sola ciaboga, que se vira por babor. Y todo el campo de regateo se reduce a dos puntos de señalización:

  1. Línea de salida y llegada: cuatro botes —blanco, rojo, verde y amarillo— con sus banderas.
  2. Ciaboga exterior, al final del primer largo, a 0,750 millas náuticas: cuatro balizas de los mismos cuatro colores, con sus banderas.

Eso es todo. Ocho señales flotantes y un color por calle. El resto —los ejes de las calles, la línea de meta— son rectas imaginarias entre ellos. Sobre esa geometría de andar por casa se van a repartir después centésimas de segundo.

Hay un detalle de formato que hoy se ha visto desde la orilla: en la segunda jornada, la primera tanda la reman las cuatro peores de la primera y la segunda tanda las cuatro mejores. Las calles, otra vez a sorteo. Y la clasificación definitiva sale de sumar los tiempos de los dos domingos, no de las posiciones. Por eso San Juan, tercera el domingo pasado a 1,36 de Tolosaldea, termina segunda: hoy le ha sacado 4,86.

La tecnología también ha llegado a la salida

Este apartado lo escribí primero de otra manera, y estaba mal. Lo cuento porque el error es interesante.

El protocolo clásico de salida en banco fijo es puro siglo XX y sigue vigente en el Código de la Federación Vasca: las traineras se alinean, cada patrona sujeta con la mano una estacha amarrada a la baliza de salida, y el artículo 94 dice que para que una salida sea válida «el patrón debe tener asida la estacha y no soltarla hasta la bajada de bandera».

Bajada de bandera. Alguien levantando y bajando una tela.

Pues bien: en La Concha eso ya no es así. Las bases de 2026 lo dicen dos veces, una para la clasificatoria y otra para las dos jornadas finales, con seis palabras:

«Para dar la salida se utilizará el sistema de semáforo.»

Y lo dicen inmediatamente después de remitir al Código de la Federación Vasca para la alineación y para las órdenes del juez de salida. En dos frases seguidas conviven la norma federativa, que habla de bandera, y la particularidad de la prueba, que la sustituye por un semáforo. La estacha sigue; la señal, no.

Es un cambio pequeño y dice mucho. Lo que se ha sustituido no es el criterio —quién decide que la salida es válida sigue siendo una persona—, sino el soporte de la señal: de un brazo bajando una bandera a un semáforo visible para las cuatro calles. El momento se comunica de la misma manera a todas, sin depender de desde dónde mires ni de la velocidad del brazo de nadie. Que es justo el tipo de cosa que conviene estandarizar y el tipo de cosa que no.

Lo demás sigue siendo humano y sigue costando caro: una rotura o una lesión que provoque salida nula son tres segundos de penalización, y simularlas, la exclusión.

Los cinco kilos de 2004

Aquí es donde me metí en un lío, y prefiero contarlo a disimularlo.

Buscando cómo se sigue una trainera en tiempo real encontré una descripción del sistema de La Concha preciosa por lo concreta: terminales de 5 kg, de 200 × 230 × 100 mm, que soportan la inmersión en agua, con GPS diferencial de un metro de precisión y envío de datos cada segundo. Y una lista de lo que se calculaba con ellos: clasificación provisional en cualquier momento, distancias a ciaboga y meta, velocidades, y —para el jurado— la distancia de cada trainera a la más cercana y a los límites de su calle, «para facilitar el evitar abordajes o invasiones indebidas de calle».

Estuve a punto de contarlo en presente. Hasta que llegué al final de la página, donde pone:

«En la edición del presente año 2004 de la regata de La Concha se va a utilizar un sistema de cronometraje no empleado en la edición del 2003.»

Es de 2004. Hace veintidós años.

Y el sistema de cronometraje que presumía de novedad aquel año era este: cuatro pulsadores, uno por calle, cuyas paradas de tiempo —de ciabogas y de meta— se enviaban en el mismo instante a las pantallas de jueces, delegados y prensa, y de ahí al grafismo de Euskal Telebista. Cuatro botones. Eso era lo moderno.

No he encontrado las especificaciones del equipo que se usa hoy, así que no voy a fingir que es el mismo. Lo que sí consta, negro sobre blanco, en las bases de 2026, es que la documentación oficial que el Comité de Competición debe entregar tras las regatas son «las actas arbitrales, los controles GPS y los resultados obtenidos por video finish», y que entre los medios técnicos que hay que proveer están el video finish, los cronómetros, las básculas para pesar embarcaciones y patronas, y los GPS. Sigue habiendo satélite y sigue habiendo cámara de meta. Los cinco kilos, no lo sé.

Y hay una cosa de aquello que no ha cambiado nada: qué se considera dato oficial. Aquellos cuatro pulsadores paraban tiempo «tanto de ciabogas como de meta», y las actas de la prueba siguen publicando hoy exactamente esas columnas —calle, paso por la primera ciaboga, tiempo del segundo largo, tiempo total y diferencia—, igual en el acta de la primera edición femenina, la de 2008, que en la de 2024. Y en la de hoy, con el tiempo de cada largo de las ocho traineras. Ha cambiado el instrumento; no ha cambiado la medida. Por eso se puede contar que Arraun Lagunak llegó hoy a la ciaboga en 5:09,06, con 4,96 sobre San Juan, y que firmó también el largo de vuelta más rápido: ese parcial no es un adorno del directo, es parte del acta desde el principio.

El lastre que iguala

Lo que sí me contestó las bases de 2026 fue la pregunta que tenía detrás: si metes electrónica en un bote donde se pelea por centésimas, ¿no estás alterando la regata?

La respuesta está en la base 6, y es más elegante de lo que esperaba. Los clubes están obligados a aceptar los dispositivos técnicos que decida la organización, y también los elementos de audio o imagen que faciliten la retransmisión. Pero solo algunas embarcaciones llevan cámara y micrófono. ¿Y las demás?

«Las embarcaciones restantes incorporarán dispositivo de audio lastrado, aportado por la organización, para que el peso añadido sea idéntico en todas las embarcaciones participantes.»

Es decir: a las traineras que no llevan esos elementos de retransmisión se les instala un dispositivo lastrado para que soporten exactamente el mismo peso añadido que las demás. Un lastre disfrazado de equipo. Negarse a llevarlo supone la descalificación.

Me parece una decisión de diseño impecable, y es exactamente la lección que uno aprende tarde en este oficio: el problema de un instrumento no es que altere lo que mide, es que lo altere de forma desigual. No importa el sesgo; importa la asimetría. Aquí la han resuelto con un contrapeso y una frase.

Cuadra, además, con el resto de la normativa federativa, que fija el peso mínimo de la trainera en 200 kg y el de la patrona en 55 kg, y que manda pesar los botes y a las patronas con básculas de la organización. Todo ese control está construido para que el peso de los dispositivos no decida la regata.

Pero el cronómetro oficial no es el GPS

Y aquí llega mi apartado favorito, que ahora además puedo sostener con la fuente correcta.

Fíjate otra vez en cómo enumeran las bases la documentación oficial de la regata. No dice «los datos». Dice tres cosas distintas y separadas:

«las actas arbitrales, los controles GPS y los resultados obtenidos por video finish».

Ahí está todo. El GPS explica lo que está pasando; el video finish fija el resultado. Son sistemas distintos, con funciones distintas, y la norma se molesta en nombrarlos por separado. El Código de la Federación Vasca cierra el círculo cuando define la llegada: la embarcación ha llegado «cuando corte con su proa la línea imaginaria de llegada». Una línea imaginaria entre dos botes de colores, resuelta por una cámara.

Es la diferencia entre telemetría y fuente de verdad, y verla escrita en las bases de una regata de traineras me hizo bastante gracia, porque es la misma frontera que se cruza sin querer cuando uno empieza a dar por bueno lo que dice un panel de métricas en vez de lo que dice la base de datos. Un dato plausible y en tiempo real es utilísimo, y no es una prueba — de eso escribí hace unos días, aunque entonces hablaba de otra cosa.

Con veinte centésimas separando el tercer puesto del cuarto, esa distinción deja de ser filosofía.

Y el último eslabón de esa cadena no es electrónico. El acta oficial de la segunda jornada que publica Donostia Kultura es una hoja impresa, firmada a mano por tres personas y escaneada: un PDF sin texto seleccionable. Satélite, video finish y centésimas, y al final una firma. De ahí salen las tablas de la noticia del club, que la cita como fuente; y de ahí sale también la de este post.

En 2022: doce cámaras, un helicóptero y un catamarán en la calle cero

La imagen es el otro problema, y no es menor: hay que sacar vídeo de ocho embarcaciones en movimiento, en mar abierto, sin cables.

En julio de 2022, EITB describió su despliegue, como novedad de aquella temporada, así: doce cámaras —cinco en tierra, una en el catamarán que navega por la calle cero, otra en un helicóptero, dos dentro de las traineras, un par en las lanchas de los jueces de mar y la de video-finish para cubrir las balizas de llegada—, cámara Cineflex con óptica de largo alcance en el helicóptero y el catamarán, micrófono en todas las embarcaciones, dieciséis GPS para registrar las diferencias entre traineras y un equipo humano de 45 profesionales.

Doce señales que había que recibir, sincronizar y llevar a realización, la mitad de ellas desde algo que se movía. Ese era el problema técnico en 2022. No he encontrado un desglose equivalente del despliegue de 2026, así que no doy por hecho que hoy se mantengan exactamente esas cifras.

El día que el plan B pasó a ser el plan A

Y aquí está la historia que más me ha gustado de toda esta investigación, que además es de casa: el instituto de FP Tartanga contó en su blog cómo se montaron los radioenlaces de una edición de La Concha, colaborando con la empresa Rakomm y coordinados con EITB.

El montaje, resumido:

  • Cámaras Marshall estancas con salida HD-SDI dentro de las embarcaciones.
  • Transmisores en banda de 2,5 GHz, con modulación DVB-T.
  • Recepción en el monte Urgull, con diversidad: una antena sectorial y una parabólica.
  • Bajada al Ayuntamiento con una parabólica de doble polarización, circular a izquierdas y circular a derechas.
  • Receptores Gigawave MVL-D con demodulador COFDM integrado y salida SDI.
  • Y un enlace IP de respaldo en 5 y 10 GHz, con equipos Ubiquiti.

¿Y qué pasó? Que la saturación del espectro en 2,5 GHz era demasiado alta y hubo que tirar del radioenlace de respaldo de 10 GHz como enlace principal.

Cualquiera que haya montado una red se ha quedado con esa cara. Diseñas el camino bueno, dejas un backup por si acaso, llegas al sitio y resulta que el medio está tan lleno que el camino bueno no vale y te toca correr por el de emergencia, en directo, con la regata a punto de empezar. Es el servidor que está vivo pero no contesta, pero con marea.

Otra vez el aviso: ese despliegue es de 2016. Lo traigo porque es la descripción técnica más detallada que he encontrado de cómo sale la señal del agua en esta regata concreta, no como fotografía del presente.

Y luego está la mar

Con todo lo anterior montado, resulta que la variable que más condiciona la regata no se puede normalizar.

No es que no se mida: se miden las mareas, el viento, el oleaje, y hay previsión marítima para dar y tomar. Es que medirla no la reparte. Las condiciones no son necesariamente idénticas entre calles, ni se mantienen constantes durante todo el largo: no da lo mismo la zona resguardada que el agua abierta más allá de la isla.

Y la asignación de calles —esa variable que puede valer segundos— se sortea en la reunión de delegadas y delegados, a las 9:15 de la misma mañana, en el Ayuntamiento. Menos de dos horas antes de remar.

Se puede medir la mar. Lo que no se puede hacer es repartir la misma ola entre cuatro calles.

Ni tampoco entre dos domingos. Hoy Arraun Lagunak ha remado 18,36 segundos más rápido que el día 6, en el mismo campo y sobre la misma distancia, y la crónica del club lo pone en la cuenta de la mar: olas de algo más de un metro y buen tiempo, que dejaron remar mucho más rápido que el primer domingo.

Y a Arraun Lagunak le había tocado hoy la calle 4. Una de sus remeras lo resumió al acabar mejor que cualquier previsión marítima: «Las calles no son ni buenas ni malas, hay que aprovechar sus momentos».

El único canal que llega a las remeras

Termino por donde debería haber empezado.

Dentro del bote sí hay electrónica: acabamos de ver que va por reglamento, y que a quien no le toca cámara le dan un lastre para compensar. Pero toda esa tecnología produce información para los árbitros, para la realización y para nosotros. Ninguna produce un panel para las remeras.

La patrona va de pie en popa, con la espadilla en la mano, mirando a proa, y se comunica gritando. Marca la cadencia, corrige el rumbo, avisa de la ola, dice si la de al lado se acerca y pide lo que queda. Trece remeras, banco fijo —el asiento no se mueve, la fuerza sale de piernas y espalda—, y una persona hablándoles.

Ese es el canal que de verdad transporta información útil hacia dentro del bote: voz, oído y catorce personas que tienen que entenderse en pleno esfuerzo. Ni una pantalla a la vista. Todo lo demás que he contado en este post existe para que lo veamos los de fuera.

Hoy, por cierto, el premio a la mejor patrona de La Concha ha sido para la de Arraun Lagunak, Nagore Osoro, que encabeza con 14,40 puntos la clasificación de patronas del acta. Lo que dijo al acabar, según lo recogió Noticias de Gipuzkoa, no habla de técnica: «Estamos marcando una época, pero esto no es normal y hay que disfrutar estos momentos».

Y desde Factor Ideas

Desde Factor Ideas colaboramos con el club: diseño y desarrollo web, apoyo en redes y sesiones de fotografía del equipo. En agosto publicamos su nueva web, y el logo va rotulado dentro de la trainera.

La clasificación en vivo de esa web sale de los resultados de la Liga Euskotren. Lo cual tiene una consecuencia muy propia de este oficio: La Concha no entra por ahí. Es una prueba con organización propia, calendario propio y —como hemos visto— reglamento propio, y no figura en el circuito de resultados de la liga. La regata más importante del año es, en términos de integración, un caso aparte.

Es la clase de detalle que uno no ve hasta que le toca montar el sistema. Y se nota hoy: la crónica de la quinta Concha que ha publicado la web no podía salir del feed de la liga. Sus propias fuentes lo dicen: los tiempos, las calles y los parciales, del acta firmada que acabamos de ver; el desarrollo de las tandas, de las crónicas de prensa; y las diferencias de la general, calculadas sobre esos cronos.

Y después, lo Viejo

Acabadas las regatas, nos hemos ido a la Parte Vieja. Y si la bahía era la regata, lo Viejo ha sido todo lo demás.

Charangas. Calles llenas. Gente de todos los equipos mezclada, cada uno con sus colores, los de los clubes que hoy han ganado y los de los que no, compartiendo las mismas calles. Un ambiente sano, de fiesta, del que da gusto formar parte. Y con buen tiempo, que siempre ayuda.

Una calle estrecha de la Parte Vieja de Donostia abarrotada de gente con los brazos en alto alrededor de un grupo de música, con camisetas y gorras amarillas de Orio mezcladas con otros colores y varios móviles grabando

Pasadas las dos de la tarde, en una calle de lo Viejo: música, brazos en alto y el amarillo de Orio mezclado con todo lo demás. Foto propia.

Con las dos banderas recién decididas, lo que había en lo Viejo no era rivalidad. Era gente del remo celebrando el remo.

Y luego, la plaza de la Constitución, donde Arraun Lagunak tenía recibimiento. Las remeras han salido a los balcones del antiguo Ayuntamiento con la bandera recién ganada, y abajo la plaza, llena, les respondía. Pañuelos azules del club y, entre ellos, camisetas de otros clubes. Entre la gente ondeaba incluso una bandera de Ondarroa, que tiene su explicación: de allí son la patrona y otra de las remeras que han remado hoy.

Remeras de Arraun Lagunak, con camisetas blancas con manchas azules, ondeando desde el balcón del antiguo Ayuntamiento de la plaza de la Constitución la bandera de la XIX Kontxako Bandera femenina de 2026

La XIX Bandera de La Concha femenina, en el balcón del antiguo Ayuntamiento, a las tres menos cuarto. Foto propia.

Después han bajado a la plaza, con la bandera y con la banda tocando, y la celebración ha seguido ya a pie de calle.

Una remera de Arraun Lagunak, de espaldas, avanza por la plaza de la Constitución con la bandera blanca al hombro, mientras compañeras del equipo y el público aplauden alrededor y una banda toca al fondo

La bandera, ya en la plaza, poco después de las tres. Foto propia.

Por la tarde, en uno de los balcones numerados de la plaza, seguía colgada esta otra.

Balcón de hierro de la plaza de la Constitución, con los números 16 y 17 pintados sobre las ventanas, del que cuelga una bandera de Arraun Lagunak Donostia con el lema «Aupa Arraun»

Plaza de la Constitución, a media tarde. Foto propia.

Nada de eso sale en ningún acta, ni lo registra ningún GPS, ni lo fija ningún video finish. Y es la otra mitad de La Concha.

Gran día.

Zorionak

Llevo todo el artículo hablando de cómo se mide esta regata, así que acabo con una medida.

Donostia Kultura publica el histórico de mejores marcas de la prueba. En la modalidad femenina, el récord de una tanda es de Arraun Lagunak: 10:23,32, en 2023. La segunda mejor marca de la historia también es suya, de 2024. Y la tercera, de 2025. Y el mejor tiempo general de las dos jornadas sumadas —21:01,14— es igualmente suyo, del mismo 2023.

Las tres mejores marcas que se han remado nunca en la Concha femenina las ha hecho este club en los últimos tres años. La de hoy, 10:31,32, entraría quinta en esa lista, según la cuenta que hace la crónica del club sobre ese mismo histórico, que todavía no incluye esta edición. Y, según la misma crónica, los 21,04 segundos sobre la segunda son la mayor diferencia de sus cinco Conchas. Eso no lo decide un GPS ni una cámara de meta: eso solo lo mide el reloj, y lo hacen catorce personas.

Va por las remeras, que son las que se meten en el agua, y por su patrona.

Va por Juan Mari Etxabe y por todo el cuerpo técnico, que llevan años sosteniendo esto. «Es un equipazo para la historia», dijo él al terminar. La temporada de liga acabó con dieciséis regatas ganadas de dieciséis y quince banderas de quince; con La Concha, veintiuna de veintiuna. Cerrar así no es cuestión de un buen día: es método.

Va por el tío Luis, que sigue apareciendo por allí y que fue mi puerta de entrada a todo esto.

Y va por Lugañene, el caserío de 1862 a orillas del Urumea del que sale todo y que da nombre a la trainera, y por la gente que lo abre, lo cierra, conduce el remolque y hace la comida.

Yo he pasado la semana leyendo bases, códigos de regatas y fichas de sistemas de cronometraje, y he aprendido un montón. Pero la parte del sistema que no he sabido explicar en ningún apartado es justo la que hace ganar: catorce personas metidas en doce metros de bote, remando a la vez.

Zorionak. Aupa Arraun!!!


Transparencia: el sitio en el GU para ver las regatas fue una invitación de Arraun Lagunak a sus colaboradores, que es la relación con el club que cuento en «Y desde Factor Ideas». No pagamos por estar allí, la invitación no llevaba condiciones sobre lo que escribiera aquí y el club no ha visto este texto antes de publicarse.

Reglamento y campo de regatas, de las bases oficiales de la XIX Bandera de La Concha, modalidad femenina, 2026 (Donostia Kultura) y del Código de Regatas de la Federación Vasca de Remo, al que aquellas remiten. Palmarés, mejores marcas y estructura de las actas, del ranking histórico de banderas, del histórico de mejores tiempos y de las actas de resultados que publica Donostia Kultura. Especificaciones del sistema GPS y del cronometraje de pulsadores, de la página del sistema de seguimiento de la regata, que describe la edición de 2004. Despliegue televisivo, según EITB, en una nota de julio de 2022. Radioenlaces, según el blog del CIFP Tartanga, sobre la edición de 2016. Tiempos de la primera jornada, de la clasificación general emitida en la retransmisión del 6 de septiembre de 2026. Tiempos, parciales y clasificación de patronas de la segunda jornada, del acta oficial (Donostia Kultura), que coinciden con los que publicó Irutxuloko Hitza; balance de la temporada, estado de la mar, posición histórica del 10:31,32 y comparación con las otras cuatro victorias, de la crónica del club y de la de Deia; declaraciones, las que recogió Noticias de Gipuzkoa al terminar la regata; regata masculina, de EFE y de Noticias de Navarra.

Preguntas frecuentes

¿Quién ganó la Bandera de La Concha 2026?

En la modalidad femenina, la XIX edición, Donostia Arraun Lagunak: ganó las dos jornadas (10:49,68 el 6 de septiembre y 10:31,32 el 13) y sumó 21:21,00, con 21,04 segundos sobre San Juan y 24,54 sobre Tolosaldea. Es su quinta Bandera de La Concha y la cuarta consecutiva. En la masculina, la 131.ª edición, ganó Orio, que también se impuso en las dos jornadas y suma treinta y cuatro banderas en su historia. El premio a la mejor patrona fue para Nagore Osoro, de Arraun Lagunak.

¿Cómo se sigue la posición de cada trainera durante la regata?

Mediante controles GPS. Las bases oficiales de 2026 obligan a los clubes a aceptar en sus embarcaciones los dispositivos técnicos que decida la organización, e incluyen los GPS entre los medios que debe proveer el Comité de Competición y los «controles GPS» entre la documentación oficial que se entrega tras las regatas. Las especificaciones concretas del equipo actual no son públicas: la descripción detallada que circula —terminales de 5 kg con GPS diferencial de un metro y envío cada segundo— corresponde a la edición de 2004.

¿El GPS decide quién gana la regata?

No. Las bases de 2026 enumeran por separado tres documentos oficiales: las actas arbitrales, los controles GPS y los resultados obtenidos por video finish. El GPS informa de lo que está ocurriendo; el resultado lo fija el video finish sobre la línea de llegada, que según el Código de Regatas de la Federación Vasca de Remo se cruza cuando la embarcación corta con su proa la línea imaginaria entre las balizas.

Si llevan cámaras y equipos a bordo, ¿no se altera la competición?

Está previsto. Solo algunas embarcaciones llevan los elementos de audio e imagen que facilitan la retransmisión, y las bases de 2026 establecen que «las embarcaciones restantes incorporarán dispositivo de audio lastrado, aportado por la organización, para que el peso añadido sea idéntico en todas las embarcaciones participantes». Es decir, se iguala el peso añadido en todos los botes. Negarse a llevar esos dispositivos supone la descalificación.

¿Cuál es el recorrido de la Bandera de La Concha femenina?

Cada jornada son 1,5 millas náuticas de ida y vuelta, divididas en dos largos de idéntico recorrido, con una sola ciaboga que se vira por babor. El campo de regateo tiene dos puntos de señalización: la línea de salida y llegada, con cuatro botes blanco, rojo, verde y amarillo, y la ciaboga exterior al final del primer largo, a 0,750 millas náuticas, con cuatro balizas de esos mismos colores.

¿Cómo se da la salida en la Bandera de La Concha?

Con semáforo. Las bases de 2026 lo establecen expresamente, tanto para la regata clasificatoria como para las dos jornadas finales: «Para dar la salida se utilizará el sistema de semáforo». El resto del protocolo sigue siendo el tradicional del Código de Regatas de la Federación Vasca de Remo, que exige que la patrona tenga asida la estacha amarrada a la baliza de salida y no la suelte hasta la señal. Lo que ha cambiado es el soporte de esa señal, no el criterio arbitral: quién decide que la salida es válida sigue siendo una persona.

¿Cuándo se sortean las calles de la Bandera de La Concha?

El mismo domingo de la regata. Las bases fijan la reunión del Comité Organizador con las delegaciones de las tripulaciones a las 9:15 de la mañana en el Ayuntamiento de Donostia, los días 6 y 13 de septiembre, y es ahí donde se sortea el orden de calles de las dos tandas. La composición de las tandas se sortea antes, media hora después de la clasificatoria.

Otras noticias

Cultura

Un móvil no puede costar 3.839 euros

En casa Pablo dijo que el iPhone nuevo costaba cuatro mil euros. Respondí que no se flipara. Luego lo comprobé: el tope son 3.839 €. Y detrás de la cifra aparecen la escalera del almacenamiento, la subida de modelos anteriores y el salto de «tengo un móvil» a «tengo un iPhone».

Leer más →

El blog, día a día

59 artículos publicados 14 mar 2026 — 13 mar 2027

¿Te ha resultado útil o quieres comentar algo?

Hablemos →