Cultura

Cuatro noches, cuatro sitios y dieciséis años haciendo la web de la Semana Grande

Este año Pablo y Jon ya hicieron sus propios planes, así que la Semana Grande fue para Elena y para mí: cuatro noches de fuegos desde cuatro sitios distintos. Y, tras dieciséis años construyendo semanagrande.com, por primera vez la puse a prueba como usuario y descubrí que no me bastaba.

Este año la Semana Grande no la hemos hecho los cuatro.

No hubo drama, ni portazo, ni conversación difícil. Simplemente llegó agosto y nos dimos cuenta de que los planes ya no los hacemos los aitas.

Pablo y Jon han ido creciendo, y la etapa de bajar juntos a las ferias, de la vuelta a casa con el peluche ganado a pulso y de ver los fuegos los cuatro apretados en el mismo trozo de barandilla, se ha quedado un poco atrás. Ahora tienen sus coleguis, su grupo, sus horas y su criterio. Que es exactamente lo que tenía que pasar.

Así que esta Semana Grande ha sido para Elena y para mí.

Y aviso desde ya: esto no es una despedida ni una nota melancólica. Es la crónica de un año raro, muy divertido, bastante caro, y del momento en el que descubrí una cosa incómoda sobre una web que llevo haciendo desde 2010.

Varios ramilletes de fuegos artificiales abriéndose sobre la bahía de la Concha, vistos por encima de las cabezas del pasaje de una motora, con la ciudad iluminada al fondo

La colección de Gianni Vaccalluzzo desde la cubierta del Aitona Julián III, el 13 de agosto de 2026. Aquí dentro el destello y el trueno llegan juntos. Foto propia, de la crónica de esa noche en semanagrande.com.

El relevo, sin ceremonia

Nadie avisa de estas cosas. No hay una notificación que diga «tus hijos han cambiado de plan».

Lo que hay es una tarde de agosto en la que preguntas «¿bajamos a los fuegos?» y la respuesta es un «sí, pero he quedado con los de clase en Sagüés». Y ya está. Se acabó. Sin ceremonia.

Y luego está lo de las ferias, que es lo que de verdad se echa de menos.

¿Y dónde te ha tocado?

Porque hay una cosa que no falla nunca. Bajas a las ferias, y en algún momento, por encima de la música de las atracciones y del ruido de todo lo demás, se impone una voz por megafonía que pregunta:

«¿Y dónde te ha tocado?»

Y la respuesta, cantada, atronadora y sin margen para la duda:

«¡EN LA TÓMBOLA ANTOJITOS!»

La tómbola Antojitos lleva décadas plantándose en las ferias de la Semana Grande, y detrás está la familia Ortega, feriantes riojanos con toda una vida recorriendo las fiestas de media España con el mismo cántico. En Donostia, en Vitoria por La Blanca, en Zaragoza por el Pilar. Siempre la misma pregunta, siempre la misma respuesta, siempre a un volumen que no admite discusión.

Es, sin ninguna duda, el mejor eslogan publicitario que he oído en mi vida. Y me dedico a esto.

Porque fíjate lo que hace en dos frases: te mete una pregunta en la cabeza, no un anuncio. Te obliga a completarla. Y cuando la completas, ya has dicho el nombre de la marca tú mismo, en voz alta y encima cantando. He visto cobrar cifras de seis dígitos por cosas que funcionan la mitad de bien que un señor con un micrófono y toda una vida de oficio.

Pablo y Jon se han criado con eso. Nosotros también. Media Donostia también.

Y este año no hemos bajado.

Lo escribo aquí porque quiero acordarme del año exacto, y porque tengo la sensación de que esto no va a ser así para siempre. Los ciclos vuelven. Habrá años en los que quieran bajar con nosotros otra vez, y otros en los que no, y el error sería tratarlo como una línea recta.

Mientras tanto, Elena y yo nos quedamos con una semana entera por delante y sin nadie a quien negociarle la hora de vuelta.

Se nos ocurrió algo.

Decenas de embarcaciones fondeadas en la bahía de la Concha a la hora azul, iluminadas de azul por la luz de cubierta, con el paseo y la ciudad encendidos al fondo

La bahía poco antes de las 22:45, llena de barcos fondeados esperando. Varios cientos de personas a punto de ver exactamente lo mismo desde sitios distintos. Foto propia, 13 de agosto de 2026.

Cuatro noches, cuatro sitios

La idea fue tan simple como cara: ver los fuegos cuatro noches seguidas, cada una desde un sitio distinto.

Mitad plan de pareja, mitad experimento.

Noche Pirotecnia Dónde estuvimos Precio
Lunes 10 Pirotecnia Tamarit Terraza de La Perla 66 €
Martes 11 Phoenix Fireworks Asador Alaia, en Igueldo 80 €
Miércoles 12 Pirotecnia Valenciana Terraza Mare del Aquarium 90 €
Jueves 13 Gianni Vaccalluzzo Motora Aitona Julián III 18 €

Los precios son por persona. En el caso de la motora, los 18 € corresponden a su tarifa publicada; Motoras de la Isla nos invitó a vivir la experiencia.

Cuatro noches del 61.º Concurso Internacional de Fuegos Artificiales, todas a las 22:45, todas sobre la misma bahía y sobre la misma barcaza.

Y cuatro experiencias que no se parecen en nada.

Las conté una a una, con fotos y vídeo propios, en las crónicas de semanagrande.com. Aquí voy a lo que aprendí, que es otra cosa.

Lunes 10 · La Perla, y el humo

Cenamos en la terraza de La Perla por 66 € con todo incluido. Croquetas, jamón de Los Pedroches, ensaladilla de langostinos y carabineros, bonito con costra de pistacho o lomo bajo de vaca, tarta de queso y bebidas dentro.

Nos sentamos a las 20:20. Puesta de sol a las 20:45, hora azul a las 22:04, fuegos a las 22:45 clavados, final a las 23:02.

Y ahí aparece el primer dato que no está en ningún programa oficial:

Aquella noche, los diez primeros minutos se vieron mucho mejor que los últimos.

No es una impresión, es humo. Con tan poco viento a nivel del agua, cada palmera dejaba una nube blanca sobre la bahía y nadie se la llevaba al ritmo al que se generaba. A partir del minuto diez estábamos viendo los fuegos a través de los fuegos anteriores. Con viento habría sido otra cosa.

En mi trabajo esto tiene nombre: la señal se degrada con la carga. Cuanto más rinde el sistema, peor se ve lo que hace.

Martes 11 · Igueldo, o el sonido llega tarde

Subimos a Igueldo a hacer la tarde completa —parque de atracciones incluido, que no tengo edad pero sí ganas— y cenamos en el Asador Alaia por 80 €.

Jamón ibérico de bellota, foie micuit con cebolla caramelizada, crema de pescados y mariscos, y de segundo solomillo a la brasa o arroz con almejas. El arroz fue el mejor plato de las cuatro noches, sin discusión y con margen.

Desde arriba se ve todo: la Concha entera, Santa Clara, Urgull, la playa llena, decenas de barcos fondeados. Es la mejor postal de las cuatro.

Y es, con diferencia, donde peor se oye.

Lo comentamos en la mesa y me pasé el resto de la traca haciendo cuentas en una servilleta, porque soy insoportable:

Desde Distancia (a ojo) Retraso del sonido
Una motora dentro de la bahía ~350 m ~1 s
La Perla ~800 m ~2,3 s
Igueldo ~2.000 m ~5,8 s

El sonido va a unos 343 metros por segundo. La luz, para lo que nos ocupa, es instantánea. Así que desde Igueldo ves el estallido y cuentas hasta seis antes de oírlo, y cuando llega, llega más blando, con mucho menos cuerpo.

(Las distancias son a ojo sobre el mapa. El orden de magnitud es lo que importa, y el orden de magnitud es brutal.)

Un espectáculo pirotécnico está diseñado para que el golpe y el destello caigan juntos. Desde Igueldo ves una obra distinta de la que compuso el pirotécnico: la misma imagen, desincronizada.

Es, literalmente, un problema de latencia. Y como todos los problemas de latencia, no se arregla con más potencia. Se arregla estando más cerca.

Miércoles 12 · el Aquarium, un eclipse y la ganadora

La noche ganadora, sin saberlo.

Cena cóctel en la terraza Mare del Aquarium, 90 € por persona. Entrada a las 19:15, visita nocturna al acuario con las salas para nosotros, diez pintxos de Ona Catering en la sala Thalassa —el ravioli de txangurro y la brocheta de solomillo con trufa se llevaron la noche— y luego arriba, a la terraza.

Yo con los acuarios soy un caso perdido. Me puedo quedar veinte minutos delante de un tanque sin decir nada. Elena ya lo sabe y me deja.

Pero es que además esa fue la noche del eclipse: el 12 de agosto la Luna tapó el 99,74 % del Sol sobre Donostia, con el máximo a las 20:27. Lo conté aquí tres horas antes de que pasara, en 99,74 %, tres órdenes de magnitud y una cena en el muelle, y sostengo cada palabra: casi no es sí.

Así que esa noche vimos, por este orden, un acuario vacío, un eclipse casi total sobre el horizonte y una traca completa desde una terraza. Todo entre las 19:15 y las 23:00.

Y disparaba Pirotecnia Valenciana, que tres días después se llevaría la Concha de Oro. La cuarta seguida, tras 2023, 2024 y 2025.

Elegimos la noche ganadora sin tener ni idea. A veces también se acierta así.

Jueves 13 · dieciocho euros

Y aquí está la trampa de todo el artículo.

La cuarta noche la vimos desde el agua, a bordo del Aitona Julián III, una de las Motoras de la Isla, que nos invitaron a la travesía. Embarque a las 21:30 en el muelle, junto a San Pedro. Media hora de paseo previo por la bahía a oscuras, con Donostia entera encendida a un lado y las ferias sonando a lo lejos.

Su tarifa publicada para esa travesía:

Dieciocho euros.

No es una errata. Dieciocho. Frente a los noventa de la noche anterior.

Desde dentro de la bahía el sonido llega mucho más directo y con mucha más fuerza. Estábamos lo bastante cerca como para que el trueno acompañara al destello, no para recibirlo seis segundos después. Cada explosión se sentía en el pecho.

Nos pusimos en primera fila de proa, que es la mejor vista y el peor sitio posible para el estómago. Elena aguantó como una campeona hasta la última media hora y ahí el balanceo le pudo. Nota para el año que viene, que es el mejor consejo de las cuatro noches y me costó una cena: en el centro del barco se mueve mucho menos.

12 minutos y 53,66 segundos

Y ahora la parte que llevo queriendo contar desde el principio.

La colección de Gianni Vaccalluzzo, la de esa noche de 18 €, la de la familia siciliana, la que vimos desde el agua con el sonido entrando directo... quedó fuera de la clasificación final.

No por fea. No por floja. No por una decisión del jurado.

El cronometraje oficial le dio 12 minutos y 53,66 segundos, y las bases del 61.º Concurso exigen un mínimo de 15 minutos.

Dos minutos y seis segundos de menos. Y con eso, ya no se puede valorar a efectos de premios. La organización agradeció expresamente su actitud y su factura artística y dejó las puertas abiertas para próximas ediciones, pero el palmarés es el palmarés.

Llevo veinte años trabajando con producto digital y no he leído una descripción mejor de lo que es un requisito duro.

Puedes tener el mejor producto de la semana. Puede gustarle a todo el mundo. Puede emocionar a la gente que estaba en el agua. Da igual: si hay una condición de contrato expresada en un número, el número no negocia. No hay «es que se veía precioso». No hay «pero el público aplaudió». Hay un mínimo de 15 minutos y un cronómetro.

Es exactamente el mismo golpe que se llevan los equipos cuando descubren, en producción y con público delante:

  • que el servicio responde perfecto pero fuera del tiempo comprometido en el SLA;
  • que el fichero es impecable pero le falta un campo obligatorio del esquema;
  • que la integración funciona pero no cumple el formato que la otra parte validó.

En todos esos casos la calidad es real y la valoración es cero. Y duele mucho más que fallar de verdad, porque no te quedas fuera por falta de calidad, sino por no alcanzar una condición objetiva: la colección duró apenas el 86 % del mínimo exigido.

La factura artística podía ser excelente. El cumplimiento seguía siendo insuficiente.

Si alguien de mi equipo lee esto: por eso doy la lata con los criterios de aceptación antes de empezar. No es burocracia. Es evitar que un gran trabajo quede fuera por no cumplir una condición objetiva.

La bahía de la Concha vista de noche desde lo alto del monte Igueldo, con el paseo abarrotado, los edificios iluminados y decenas de barcos fondeados sobre el agua

La misma espera, la misma bahía, desde Igueldo la noche del 11 de agosto de 2026. Entre la cámara y la barcaza hay unos dos kilómetros de aire, y ese aire es el retraso del sonido. Foto propia.

Cuatro sensores y un mismo evento

Junten las cuatro noches y sale una cosa que me parece bastante bonita.

Fue el mismo tipo de evento, sobre la misma bahía, disparado desde la misma barcaza, y no hay dos noches que se cuenten igual.

Punto de observación Lo que gana Lo que pierde
Igueldo La panorámica completa El sonido: tarde y débil
La Perla Cerca, cómodo, con cena Se come el humo a partir del minuto 10
Terraza Mare Altura, aforo pequeño, todo el paquete El precio
Dentro de la bahía El sonido directo y con cuerpo El balanceo y el frío

Ninguna de las cuatro miente. Ninguna de las cuatro es la buena.

En mi oficio esto se llama observabilidad: un solo panel nunca te cuenta lo que pasa, porque cada punto de medida tiene su sesgo y su retraso.

El que solo mira Igueldo jura que los fuegos son silenciosos. Y no está mintiendo: está tomando una observación parcial por la experiencia completa.

Dieciséis años construyendo la agenda, y esta ha sido la primera vez que no me ha bastado

Aquí viene la parte incómoda.

semanagrande.com nació en 2010. El motivo fue ridículamente pequeño: el programa de la Semana Grande existía, sí, pero vivía en un PDF que había que descargar, ampliar con dos dedos y recorrer en horizontal. Montamos una herramienta sencilla para navegar la agenda, y ya.

Dieciséis años después cubre Donostia, Bilbao, Santander y Gijón, y unas cuantas fiestas más pequeñas. Sigue siendo gratis, sigue sin vinculación oficial con ningún ayuntamiento y lo seguimos manteniendo en Factor Ideas. Todo hecho en casa.

Y en dieciséis años yo había hecho el contenedor. Nunca el contenido.

Este año, por primera vez, he firmado crónicas. En primera persona, con nuestras fotos y nuestros vídeos, contando lo que hicimos nosotros y no lo que dice el folleto. Están todas aquí, y hay hasta una ficha de autor con mi nombre, que es una cosa que me da entre orgullo y vergüenza a partes iguales.

Y ha pasado lo que pasa siempre que uno se convierte en usuario de lo que construye: me he encontrado los agujeros a la primera.

Dos motoras azules amarradas en el muelle de Donostia al atardecer, con una fila de personas esperando en el borde del muelle para embarcar

La cola formándose en el muelle mucho antes de la hora de embarque, el 13 de agosto de 2026. A qué hora hay que estar aquí de verdad no lo dice ningún programa oficial. Foto propia.

Lo que aprendí siendo mi propio usuario

Durante dieciséis años he dado por bueno que el problema estaba resuelto: la gente quiere saber cuándo y dónde, y eso lo teníamos.

Pues no.

Cuando te sientas a decidir dónde ves los fuegos, las preguntas que tienes de verdad son estas:

  • ¿A qué hora hay que llegar para pillar sitio, no a qué hora empieza?
  • ¿Se oye algo desde ahí arriba?
  • ¿El humo tapa la segunda mitad?
  • ¿Cuánto cuesta de verdad, con las bebidas dentro?
  • ¿Se puede ir con niños? ¿Y con alguien que se marea?
  • ¿Merece la pena pagar 90 € cuando hay una opción de 18 €?

Ninguna de esas preguntas la contesta un programa oficial. Ni el PDF, ni la agenda que monté yo, ni el mejor buscador de eventos del mundo. Una agenda te dice la hora de inicio. Nadie te dice cómo es estar ahí.

Y eso solo se resuelve de una forma: yendo, viviéndolo entero y contándolo con foto propia.

Es la lección más vieja del oficio y la vuelvo a aprender cada pocos años: la única forma honesta de saber si tu producto sirve es usarlo tú, en condiciones reales y hasta el final. Todo lo demás son suposiciones bien presentadas.

Dieciséis años tardé. Tampoco pasa nada.

Y el año que viene

Ya cerramos el verano con las chicas de Arraun Lagunak arrasando la Liga Euskotren y con La Concha esperando en septiembre, así que agosto se ha portado.

No voy a decir cuál de las cuatro noches me gustó más, entre otras cosas porque no lo sé. Cada una tenía algo que las otras tres no tenían, y esa es justo la conclusión del artículo: no hay un sitio bueno, hay sitios distintos.

Lo que sí sé es que esto ha sido un experimento, y que ha salido bien.

Un experimento, además, con una trampa: cuatro noches seguidas con cena o barco es una forma de ver los fuegos, pero no es la forma de ver los fuegos. Ni de lejos es la más donostiarra.

Porque la Semana Grande también es —y sobre todo es— bocata en mano y los pies en la arena. Es la playa a reventar, es sentarte en el suelo del muelle, es subir a Urgull, es un sitio cualquiera del puerto donde te quepan las posaderas y un buen ángulo. Sin reserva, sin menú cerrado y sin factura. Y se disfruta exactamente igual, o más.

Así que para el año que viene el plan es este: repetir alguna de estas cuatro, probar alguna nueva y, sin falta, volver a verlos desde tierra. Que es de donde los ha visto siempre todo el mundo.

Y respecto a lo del principio: Pablo y Jon se lo pasaron muy bien por su cuenta, volvieron tarde, cenaron regular y no nos contaron casi nada. Perfecto. Es el resultado esperado.

A lo mejor el año que viene bajan con nosotros, a lo mejor no. Lo que no vamos a hacer es dar por hecho que esto es una línea recta.

Eso sí: el día que volvamos los cuatro a las ferias, ya sé lo que va a preguntar la megafonía.

Y sé lo que vamos a contestar.


Las crónicas completas de la Semana Grande 2026, con las fotos y los vídeos de las cuatro noches, están en semanagrande.com/donostia/2026/cronicas. Los datos del 61.º Concurso —palmarés, pirotecnias y cronometrajes— los publicó Donostia Kultura el 15 de agosto de 2026.

Transparencia: las cenas de La Perla, del Asador Alaia y del Aquarium las pagamos nosotros. Las dos plazas de la travesía en motora fueron una invitación de Motoras de la Isla, sin condiciones y sin pago en ninguna dirección; no vieron este texto antes de publicarse. Cada crónica lleva su propia nota.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor sitio para ver los fuegos de la Semana Grande de Donostia?

No hay uno solo: depende de qué busques. Desde Igueldo se ve la panorámica completa de la bahía, pero el sonido llega con varios segundos de retraso y mucho menos cuerpo. Desde la primera línea de la playa se está cerca y cómodo, aunque las noches de poco viento el humo acumulado puede empeorar la visión en la segunda mitad. Desde dentro de la bahía, en barco, el sonido llega directo y prácticamente a la vez que el destello, que es como está compuesto el espectáculo, a cambio del balanceo y del frío.

¿Quién ganó el 61.º Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de Donostia?

Pirotecnia Valenciana se llevó la Concha de Oro con su colección del miércoles 12 de agosto de 2026, su cuarto triunfo consecutivo tras los de 2023, 2024 y 2025. La Concha de Plata fue para Pirotecnia Alpujarreña, de Granada, y la de Bronce para la neerlandesa Xena Pyrotechnics. Donostia Kultura publicó el palmarés el 15 de agosto de 2026.

¿Por qué la colección de Gianni Vaccalluzzo quedó fuera de la clasificación?

Por duración. El cronometraje oficial de su colección del 13 de agosto de 2026 dio 12 minutos y 53,66 segundos, y las bases del concurso exigen un mínimo de 15 minutos, así que no pudo ser valorada a efectos de premios. La organización agradeció expresamente a la firma siciliana su actitud y su factura artística y dejó abiertas las puertas para próximas ediciones.

¿Cuánto cuesta ver los fuegos de la Concha desde el mar?

Motoras de la Isla anunció la travesía de fuegos a 18 euros por persona en la Semana Grande de 2026, con embarque a las 21:30 en el Paseo del Muelle, junto a la iglesia de San Pedro, y algo más de una hora entre el paseo previo, el espectáculo y la vuelta. Es, con diferencia, la más barata de las cuatro opciones que probamos, y aquella en la que el sonido llega más directo y prácticamente a la vez que el destello.

¿Qué es la tómbola Antojitos de las ferias de la Semana Grande?

Es una tómbola clásica de las ferias de la Semana Grande donostiarra, conocida por el reclamo que se canta por megafonía: «¿Y dónde te ha tocado?», al que se responde «¡En la tómbola Antojitos!». La lleva la familia Ortega, feriantes riojanos con toda una vida recorriendo con ella las grandes fiestas de media España, entre ellas La Blanca de Vitoria y el Pilar de Zaragoza.

¿Qué es semanagrande.com y desde cuándo existe?

Es la web de consulta de las fiestas del norte que mantiene Factor Ideas desde 2010. Nació para poder navegar el programa de la Semana Grande de Donostia sin depender de un PDF, y hoy cubre también Bilbao, Santander, Gijón, Castro-Urdiales, Laredo, Soutomaior y Zarautz. Es gratuita y no tiene vinculación oficial con ayuntamientos ni con las organizaciones de las fiestas.

Otras noticias

El blog, día a día

32 artículos publicados 21 feb 2026 — 20 feb 2027

¿Te ha resultado útil o quieres comentar algo?

Hablemos →